Vidas por Cicco El rey de los raros Juan-Jacobo Bajarlía, que escribió sobre demonios y hombres lobo, decía que Jack el Destripador había muerto en Buenos Aires. Seguro, si vive en Capital, pasó por la casa. Y seguro que, como tantas otras cosas que usted ve en la Capital, no la vio. O no le prestó atención. O, en fin, no voy a meterme en su vida. El asunto es que la casa sigue en pie, intacta, tal como, se dice, sucedió la historia fantasmagórica que leerá más abajo. La casa tiene una palmera combada en la entrada, como un gigantesco anzuelo. Enmarcada en los edificios vecinos, parece un recorte de otra ciudad, de otro tiempo. Ahora funciona un instituto socialista y una biblioteca. Pero lo cierto es que tuvo sus puertas cerradas por más de sesenta años. Y lo bien que hic...