Autor: Bajarlía, Juan Jacobo, 1914-
Fuente: Clarín (Buenos Aires, Argentina)-- ene. 4, 1990, p. 6..
Año: 1990-------------------------------------------------------------------------------------- Undurraga y la poesía chilena [artículo] / Juan Jacobo Bajarlía. Atenea (Revista : Chile)-- no. 301 (jul. 1950) p. 88-106 . -----------------------------------------------------------------------------------------------------
Orígenes creacionistas del ultraísmo, los plagios de Guillermo de Torre a
Vicente Huidobro [artículo] / Juan Jacobo Bajarlía. Aerea. -- no. 1
(oct. 1997)
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| Un salto al vacío Nota Salida en Generaciòn Abierta |
Dijo que la historia era una conspiración, y la civilización occidental, el cuerpo de la usura. Proclamó la inutilidad del hombre en un mundo donde los banqueros regulaban el interés según sus necesidades. También comparó a Mussolini con Jefferson (Jefferson and or Mussolini), y el 26 de mayo de 1942, en plena guerra mundial, siguiendo su prédica contra Occidente y los Estados Unidos, dijo desde Radio Roma a los norteamericanos: "Cada reforma (...) es un acto de homenaje a Mussolini y Hitler. Ellos son vuestros líderes". Alentó el antinegrismo y fue un antisemita (Después, en la tarde del 28 de octubre de 1967, abjuró de sus errores llorando ante Allen Ginsberg).
La locura enjaulada
Detenido en 1945 por las fuerzas norteamericanas de ocupación, y encerrado en una jaula con tejido de acero, fue expuesto públicamente para que lo escupieran. El viejo Ez, como lo llamaban (había nacido en Hailel, Idaho, el 30 de octubre de 1885), debió dormir a la intemperie, bajo el sol y la lluvia, hasta que un soldado lo proveyó de un papel alquitranado : "Me tomaron por un peligroso hombre salvaje (...) Fui un animal de exposición", dirá el mismo Pound mucho después.
Procesado por traición (la requisitoria fiscal contenía 19 cargos) con la posibilidad de una sentencia de muerte, los psiquiatras que dictaminaron, incluido el de la defensa de Pound, argumentaron (hábilmente) que el acusado se hallaba en estado de alienación. Padecía de delirio interpretativo, y su visión del mundo estaba distorsionada por una exaltación patológica, propia de la paranoia. No era, por lo tanto, jurídicamente responsable. La unanimidad de los peritos lo salvaron de la muerte, y Pound fue internado en el manicomio de St. Elizabeth, al sudeste de Washington. Allí estuvo 13 años, al abrigo de ser "bajado de un tiro por los sicarios de la banda internacional", como le dijo en cierta ocasión a William Carlos William.
Allí, en la jaula, y luego en el St.Elizabeth, surgieron los Cantos pisanos, publicados en 1948, como un premio, el Bolingen-Biblioteca del Congreso, de 1000 dólares para el poeta encarcelado. En el canto LXXIV se identificaba con la historia y el mito: "Manes fue empalado y desollado / Y así Ben y la Clara a Milano / por los tobillos en Milán (...) "Soy nadie, mi nombre es nadie" (...) Huan Yin habló inaugurando (...) la confusión (...) y Till fue ahorcado ayer".
Procesado por traición (la requisitoria fiscal contenía 19 cargos) con la posibilidad de una sentencia de muerte, los psiquiatras que dictaminaron, incluido el de la defensa de Pound, argumentaron (hábilmente) que el acusado se hallaba en estado de alienación. Padecía de delirio interpretativo, y su visión del mundo estaba distorsionada por una exaltación patológica, propia de la paranoia. No era, por lo tanto, jurídicamente responsable. La unanimidad de los peritos lo salvaron de la muerte, y Pound fue internado en el manicomio de St. Elizabeth, al sudeste de Washington. Allí estuvo 13 años, al abrigo de ser "bajado de un tiro por los sicarios de la banda internacional", como le dijo en cierta ocasión a William Carlos William.
Allí, en la jaula, y luego en el St.Elizabeth, surgieron los Cantos pisanos, publicados en 1948, como un premio, el Bolingen-Biblioteca del Congreso, de 1000 dólares para el poeta encarcelado. En el canto LXXIV se identificaba con la historia y el mito: "Manes fue empalado y desollado / Y así Ben y la Clara a Milano / por los tobillos en Milán (...) "Soy nadie, mi nombre es nadie" (...) Huan Yin habló inaugurando (...) la confusión (...) y Till fue ahorcado ayer".
Del otro lado del ser
Su vida fue todo eso: la exaltación permanente del ser y los valores culturales. Un ataque al planeta, cuyo centro consideraba "un eructo-deparrandero". A los 15 años ingresó en la Universidad de Pensilvania, una de las tantas "cafeterías", como él decía, para estudiar idiomas. Obtuvo el título de profesor de letras. Después fue instructor del Wabash College, de Indiana. Perdió el puesto por haber llevado a su cama a una actriz demusic-hall que halló muerta de hambre bajo una tormenta de nieve.
Llegó a Londres en 1909. Estudió a los poetas del medioevo. Tradujo del chino, del japonés y del latín. Se enamoró de Dorothy Shakespeare, que mucho después sustituyó por Olga Rudge, y se rodeó de sinólogos y confucianos como P. S. Flint, T. E. Hulme y Ernest Fenollosa. Lanzó la edición europea de Poetry, dirigida por Harriet Monroe en Chicago, y fue jefe del movimiento imaginista (Imagist, imagista), junto con Hulme, Hilda Doolitle, Richard Aldington, William Carlos Williams y Amy Lowell, cuya antología, Des Imagistes (1914), inició la batalla por el vanguardismo.
El imaginismo proclamaba la imagen como sustancia y no como ornamento, el rigor del verso libre y la secuencia rítmica, musical, de la frase poética. Pero Pound, siempre cambiante, inestable, dejó Poetry por Blast(sólo 2 números) y se pasó al vorticismo que, con alguna variante, sostenía la misma doctrina de integración entre discurso y metáfora. Es la época en que ayuda a publicar a T. S. Eliot, James Joyce y otros valores jóvenes.
Llegó a Londres en 1909. Estudió a los poetas del medioevo. Tradujo del chino, del japonés y del latín. Se enamoró de Dorothy Shakespeare, que mucho después sustituyó por Olga Rudge, y se rodeó de sinólogos y confucianos como P. S. Flint, T. E. Hulme y Ernest Fenollosa. Lanzó la edición europea de Poetry, dirigida por Harriet Monroe en Chicago, y fue jefe del movimiento imaginista (Imagist, imagista), junto con Hulme, Hilda Doolitle, Richard Aldington, William Carlos Williams y Amy Lowell, cuya antología, Des Imagistes (1914), inició la batalla por el vanguardismo.
El imaginismo proclamaba la imagen como sustancia y no como ornamento, el rigor del verso libre y la secuencia rítmica, musical, de la frase poética. Pero Pound, siempre cambiante, inestable, dejó Poetry por Blast(sólo 2 números) y se pasó al vorticismo que, con alguna variante, sostenía la misma doctrina de integración entre discurso y metáfora. Es la época en que ayuda a publicar a T. S. Eliot, James Joyce y otros valores jóvenes.
Poesía virtual
En 1917 publicó sus 3 primeros Cantos y el Homenaje a Propercio. En 1919, su extraordinario Hugh Selwyn Mauberley, en cuya "Oda para la elección de su sepulcro" (E. P. Ode pour l'election de son sepulcre) expresa: "Durante tres años, a contramarcha con su tiempo / Luchó por resucitar el fenecido arte / De la poesía, por mantener lo sublime".
Los Cantos, la obra poética más singular de nuestro siglo, se continuaron en distintas épocas: Cantos I-XVI (1925), Cantos XVII-XXVIII (1928), A Draft of XXX Cantos (1930), Eleven New Cantos (1934) yCantos I-LXXXIV (1949). Después aparecieron nuevos cantos. En 1956 llegaban a 96.
Influido por Robert Browning, tomó de éste la significación de máscara como instancia dramático-expresiva para tratar los distintos momentos del objeto poético. De esta manera, con una escritura alógica y automática, mezclada de referencias y transcripciones eruditas, creó un poema original de asociaciones interliterarias, cuyas claves, pese a la supuesta oscuridad de los cantos, se hallan en los mismos versos que sostienen el poema.
También modificó su antigua concepción de la poesía. En el imaginismo hablaba del objeto en sí como un símbolo y oponía la imagen a su estatismo. La imagen, un encuentro en el tiempo, modificaba lo experiencial, el anaforismo que sólo se alimentaba de espacio. De inútiles repeticiones objetales. Ahora, en los Cantos, o Cantares como él quería, la imagen se volvía virtual, quedaba detrás de la imagen en sí misma.
Alimentaba el significante con un daimón en el que se resumía el mito, la historia y la erudición. La imagen virtual fundaba otra semiosis que a veces se resolvía en una hipótesis casi siempre expresada en sentido coloquial.
Dice en el extenso y totalizador canto LXXIV: "Este líquido seguramente es una / propiedad de la mente / nec accidens est sino elemento / en la estructura mental / est agens y funciona polvo a la taza de la fuente si no / ¿Acaso has visto la rosa en el polvo de acero? / (¿o el pulmón del cisne jamás?) / tan leve la sugerencia, tan bien dispuestos los pétalos negros de hierro, / nosotros los que hemos pasado el Leteo".
La hipótesis es ostensible. El agua es la mente. Y la mente la historia del ser.
Cuando Ezra Pound murió en Venecia el 1° de noviembre de 1972, había completado 120 cantares. En ellos, por encima de los errores y la falta de ética que envolvió su prédica desde Radio Roma, vivirá para siempre uno de los más grandes poetas de la era cibernética.
Los Cantos, la obra poética más singular de nuestro siglo, se continuaron en distintas épocas: Cantos I-XVI (1925), Cantos XVII-XXVIII (1928), A Draft of XXX Cantos (1930), Eleven New Cantos (1934) yCantos I-LXXXIV (1949). Después aparecieron nuevos cantos. En 1956 llegaban a 96.
Influido por Robert Browning, tomó de éste la significación de máscara como instancia dramático-expresiva para tratar los distintos momentos del objeto poético. De esta manera, con una escritura alógica y automática, mezclada de referencias y transcripciones eruditas, creó un poema original de asociaciones interliterarias, cuyas claves, pese a la supuesta oscuridad de los cantos, se hallan en los mismos versos que sostienen el poema.
También modificó su antigua concepción de la poesía. En el imaginismo hablaba del objeto en sí como un símbolo y oponía la imagen a su estatismo. La imagen, un encuentro en el tiempo, modificaba lo experiencial, el anaforismo que sólo se alimentaba de espacio. De inútiles repeticiones objetales. Ahora, en los Cantos, o Cantares como él quería, la imagen se volvía virtual, quedaba detrás de la imagen en sí misma.
Alimentaba el significante con un daimón en el que se resumía el mito, la historia y la erudición. La imagen virtual fundaba otra semiosis que a veces se resolvía en una hipótesis casi siempre expresada en sentido coloquial.
Dice en el extenso y totalizador canto LXXIV: "Este líquido seguramente es una / propiedad de la mente / nec accidens est sino elemento / en la estructura mental / est agens y funciona polvo a la taza de la fuente si no / ¿Acaso has visto la rosa en el polvo de acero? / (¿o el pulmón del cisne jamás?) / tan leve la sugerencia, tan bien dispuestos los pétalos negros de hierro, / nosotros los que hemos pasado el Leteo".
La hipótesis es ostensible. El agua es la mente. Y la mente la historia del ser.
Cuando Ezra Pound murió en Venecia el 1° de noviembre de 1972, había completado 120 cantares. En ellos, por encima de los errores y la falta de ética que envolvió su prédica desde Radio Roma, vivirá para siempre uno de los más grandes poetas de la era cibernética.
Dos poemas de Ezra Pound
LA LITERATURA FANTÁSTICA, por Juan-Jacobo Bajarlía (1914-2005)
Del libro “Historias de monstruos”, de Juan-Jacobo Bajarlía
El crimen, por tanto, es un hecho absurdo cometido contra la regularidad del mundo causal. Lo fantástico también es un absurdo, pero proyectado contra la irregularidad de las leyes físicas. Esto no excluye la regla anterior. En lo policíaco y lo fantástico hay una relación de contacto a través de la absurdidad. Si buscara una evidencia, podría reforzar el pensamiento de Alain Robbe-Grillet en Les gommes (1956).En lo fantástico se presenta el mismo elemento que en lo policial. Existe el mal y existe el bien. Y con ellos el arquetipo odiseico que destruye y es destruido. Pero la dimensión es distinta. El absurdo tiene un sentido de lo maravilloso que en lo policíaco no se comprueba o que sólo queda oculto en la serie infinita de realidades. Está sostenido más directamente por el símbolo, encarnación que cubre lo infinito, según afirmaba Carlyle(Sartor resartur, III, 3). Es una acción apofántica que oculta otra cuyo significado puede verificarse (Corpus hermeticum, 1471, lib. I). Y en este caso no interesa el quebrantamiento o no de la ley causal (es decir, la transgresión de la ley natural). El hecho fantástico, a través del símbolo, se da en el mismo sentido.
Los relatos fantásticos más antiguos fueron egipcios y se escribieron entre el siglo XIII y el XIV a. de J.C. Los reunió Máspero en Les contes populaires de TEgipte ancienne (París, 1889). En uno de ellos, el Satni,su protagonista lucha contra los magos y las momias a las que el Espíritu Maligno ha dotado de habla. En otro, la princesa Baktán, poseída también por el Maligno, anticipa la introyección del Dibouk por la Cábala.
Algunas fábulas del Pantschatantra (s. ni para ciertos autores) no dejan de ser fantásticas, como aquéllas de la niña convertida en rata. También debemos considerar como fantásticas Las metamorfosis, de Ovidio, y otras piezas anónimas del mismo siglo (el I a. de J.C). Recordemos una sola de quien debió enfrentar la permanente iracundia de Augusto: la que se refiere a Pigmalión. Cuando éste de las impúdicas Propétidas, juró permanecer célibe. Pero enamorado de una estatua que había esculpido, pidió a los dioses le dieran vida. Venus, compadecida, promovió el milagro un día en que Pigmalión, después de acariciar y besar a su mujer de mármol, quiso yacer con ella. La estatua comenzó a ruborizarse. El fuego llegó a lo más profundo de su frialdad. Se hizo carne. Y de ese extraño connubio, Pigmalión tuvo dos hijos: Pafos y Ciniras. Ciniras, a su vez, tuvo una hija, Mirra, que se enamoró del propio padre, en cuyo lecho se tendió una noche, ayudada por su nodriza. Cuenta Ovidio que el incesto se repitió muchas veces con la complicidad de las tinieblas. Pero al fin descubierta por el padre una noche en que hábilmente encendió las luces, huyó desolada y culpable hasta cubrirse de corteza y raíces. En unos segundos –escribe el poeta– quedó transformada en árbol hasta el vientre. Su sangre se hizo savia. Sus brazos se convirtieron en ramas. Sus cabellos en hojas. De su vientre, antes de que se operara la metamorfosis total, advino el hijo del incesto que recogieron las Náyades (lib. 10, III).
Luciano de Samosata en nuestra era (s. n), acaso el primer filósofo de la historia, fue también contra su propia concepción, un inventor de argumentos fantásticos, como lo prueba su extraño Philopseudes. También es fantástico el viaje metafísico del Hay Benyocdan (s. II), en el cual, Hay, el protagonista, amamantado y criado por una gacela, desciende a las profundidades del alma a través del movimiento circular. (No debemos confundir esta obra con el Hay ben Yagzan, de Avicena, de distinta doctrina).
Otra fuente de lo fantástico es el libro de Las mil y una noches (Abil Leylah voa Leyhh), cuya redacción definitiva ha sido fijada entre 1475 y 1525. Sus cuentos no son totalmente arábigos. Los temas fantásticos son indios. Esto lo previo Augusto Guillermo Schlegel en carta del 20 de enero de 1833 a Silvestre de Sacy, cuando se refirió a las 32 historias de las estatuas mágicas y a los cuentos del papagallo (Cutasaptati o Libro del Papagallo). Advirtió un número de sustituciones, verificables en algunos casos: Salomón por Visvamitra, Corán por Vedas. En uno de sus cuentos, los cuatro representantes de las principales religiones, son convertidos en peces de color. Estos cuatro representantes son las cuatro castas de la India. Para ciertos eruditos, Las mil y una noches es un libro apócrifo. Se trata de un conjunto de cuentos indios, persas y acaso griegos, contenidos en el Hezar Efsamer o Mil cuentos (siglo VII), de cuyo título derivó el de Las mil y una noches.Lo cierto es que nos sigue fascinando. Lo prueba “El juramento del cautivo”, incluido por Borges y Bioy Casares en losCuentos breves y extraordinarios (1955). No repararon, sin embargo, que donde dice “Salomón, hijo de David”, debió decir Visvamitra, hijo de Qadhí. Los mismos autores volvieron a Las mil y una noches en el Libro del cielo y el infierno(1960). Y Borges, en Historia de la eternidad (1953), estudió sus traducciones y apocricidades.
Si a estas referencias agregáramos los mitos nacionales o transmitidos, pondría en lugar inalienable el mito argentino delkakuy, cuya primera versión –me refiero a la escrita– la realizó Rafael Obligado en los octosílabos de El cacuí, escritos en 1894. De éste, con igual sentido que el de una fábula para niños, ad usum Delfini, lo tomó Ricardo Rojas en El país de la selva (1907). Prescindiendo de esta fábula que aún se repite, convendría decir que el incesto convierte a la hermana en pájaro, porque el hermano ha violado la ley del padre. Es una tragedia de instancia teriomórfica y totémica que ya estaba implícita en las apreciaciones teóricas de Frazer (Totemísm and Exogamy, I). Creo, indudablemente, que en una historia de lo fantástico, no podríamos apelar a los mitos. La mitología es una estructura anónima elaborada en el tiempo. Lo fantástico, en cambio, es el mito inventado individualmente. Tiene un autor conocido.He omitido a Flavio Josefo, su misterioso relato de la fuente de Jericó, cuyas aguas dejaron de influir maléficamente en las mujeres, para convertirse en fecundantes por obra de Elíseo(Guerra de los judíos, lib. IV, cap. VIII, 3). O esa otra historia delTalmud (2, XXI, 13) en cuya balanza de ultratumba pesó mucho más un grano de arena que el cráneo de un justo. O el relato de la mujer de Pites, recordado por Plutarco (Tratado sobre las mujeres, s. I), que ofreció a su esposo manjares de oro para combatir la desmedida ambición de riquezas. O esos seres apofánticos que llevaban implícita la otra imagen –semper tomen in corpore ocultam, Evam–, según escribía Gnosius en suHermetis Trimegisti (I, 3). O los actos mágicos de los textos proféticos del Chilam Balam (Primera rueda). Recuerdo el de la doncella que se introduce desnuda en las aguas mientras los demás danzan y recitan fórmulas enigmáticas para atraer al ser esquivo). O el robo de hombres de la tribu de Vuv Amag por parte de Balam-Quitzé, Balam-Acab, Iquí-Balam y Mahucutah cuyas huellas eran de tigre (Popol-Vuh, TV, cap. II). LOS ASESINOS ("ASHASHIN")
Nota Salida en El gato del espejo
A la secta herética de los ismaelitas, en el siglo xi, correspondió el "honor" (o la felonía) de acuñar la palabra asesino, nombre que derivó del hashish o haxix, droga extraída del opio que se administraban sus integrantes, como lo da a entender Marco Polo (Líber milionis, XXXI). Entre las víctimas de esta secta, se hallan Conrado, rey de Jerusalén, Abdul Jorasat el Inmaculado, Malabel el Silencioso, Raimundo de Trípoli, dos califas de Bagdad, el Gran Visir de Egipto, un Sha de Persia y otros prohombres del medioevo. Su jefe se llamó Aloadín, o sencillamente el Viejo de la Montaña, como lo menciona el aventurero veneciano. Pero su nombre verdadero es posible que fuera el de Hasan Ibn Al Sabbah, según anotan J. B. Nicolás (Les quartains de Kheyarn, 1867) y el erudito cordobés José E. Guráieb. (Este último nos dice, en la Introducción a las Nuevas Rubaiyát, 1959, que "Ese Hasan Ibn Sabbah, fue aquel famoso Caudillo de la Montaña, llamado erróneamente por el Viejo de la Montaña, o "Cheik Al Yabal", jefe de la secta de los ismaelitas").
Aloadín (digámoslo así para abreviar) ejercía, como jefe de la secta, funciones de califa. Había sido condiscípulo de Omar Al Jayyam y Nizam Al Mulk, en Nisapur, donde los tres estudiaban el Qorán, según constancias de este último en la Wasíah que escribió para celebrar los acontecimientos más memorables de su vida. El fue el primero que testimonió sobre el carácter de Aloadín: un hombre pendenciero e intrigante, contra el cual debió luchar a pesar de haberlo protegido siendo visir. Conspiró, por tanto, contra Nizam Al Mulk, y al ser descubierto por éste, Aloadín se refugió en la fortaleza de Alamut, en Rudbar, sobre las montañas cercanas al mar Caspio. De ahí la denominación impropia de Viejo de la Montaña.
En esa fortaleza enclavada en un valle de difícil acceso, Aloadín tenía un paraíso terrenal, donde sus iniciados muchachos de 12 años, se drogaban con el hashish que él ofrecía mientras impartía su enseñanza. "Matar a un malvado –decía– es una bendición de los cielos, porque ellos, los malvados, están en la tierra para usurpar el derecho de los seres bondadosos". (Acaso fue ésta la primera norma sobre el regicidio que Maquiavelo y el Padre Mariana habrían de exaltar siglos después). Cuando los heréticos estaban ebrios por el opio, Aloadín introducía un conjunto de falsas huríes, muchachas no menos jóvenes que los iniciados, y comenzaba una danza fascinante, mientras las cañerías del palacio-fortaleza, suministraban miel y vino (Liber, XXXI; Ibn Al Levy, II, 21). Los goces terrenales del Alamut, eran semejantes al paraíso de Mahoma. Después, Aloadín les mostraba los muros del palacio, con murales excitantes, donde la desnudez y los alimentos se concretaban en un sueño insaciable. En uno de estos muros, el que daba hacia el valle y sus jardines diabólicos, había una inscripción del poeta persa Abulkasim Firdusí (Libro de los reyes, c. IV), que decía:
Todas las noches su cocinero [el de Zohak] mataba a dos jóvenes y les extraía los sesos con los que luego cocinaba un alimento para las serpientes del monarca.
Cuando los heréticos, también llamados hashashin o asesinos (Baudelaire refuerza el concepto en Le poéme du haschisch, II), regresaban del efecto del hashish y se hallaban entristecidos por haber perdido las visiones del paraíso, resolvían la eliminación del enemigo más próximo de Aloadín. Era el único recurso para volver a los goces terrenales y a las delicias de los jardines diabólicos. Entonces echaban la suerte, y el elegido salía del Alamut para confundirse, disfrazado, entre aquellos donde el sentenciado por Aloadín, habría de perecer. A la vuelta del asesino, cumplida la misión, el paraíso volvía a concretarse, y el héroe imponía su voluntad al juego de las huríes. Era un privilegio que duraba 24 horas. Después, en otro ciclo semejante, se resolvía el próximo asesinato.
Fue tan temido el Caudillo de la Montaña, que no hubo príncipe que no buscara su protección. Conocían su ira y el efecto de su fanatismo. Pero su imperio fue sofocado por la deserción de El-Haddar, uno de los ashashin. Denostado por Aloadín, huyó un día de la fortaleza y se unió a las huestes de Hulagu. Éste lo recibió con desconfianza. Su relato fue tan verídico y atroz, tan detallado, que el gran guerrero acabó por admitir la sinceridad del desertor. Hulagu llevó a sus hombres hacia el Alamut y le intimó la rendición al Gran Asesino. Éste desoyó las amenazas, y el guerrero estableció un cerco que duró tres años, al cabo de los cuales casi todos los defensores del Alamut perecieron por hambre. Entonces Hulagu ordenó la embestida final, y la fortaleza fue destruida en 1135. (Ibn Al Levy, II, 23, dice en 1265). Cuando el libertador entró en el reducto de Aloadín, éste, asesinado por su propia mano (autoasesinado) yacía con un puñal que le atravesaba la yugular. Se supone que quiso morir lentamente, ocho siglos antes de que Krafft-Ebing acuñara la palabra infamante extraída del nombre de Sacher-Masoch.
Juan Jacobo Bajarlía. De Historias de monstruos. Prólogo de: Leopoldo Marechal
EDICIONES DE LA FLOR (1969
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